martes, 24 de marzo de 2009

Primera Boda de Oro de Jaime y Amelia

Hoy es un día festivo y de emociones muy diversas.



Y de tantos y tantos recuerdos.



Unos serán en colores muy vivos,




Otros quizá en blanco y negro.



Pero el caso es que hoy miráis al cielo



y os sentís profundamente agradecidos por tanta dicha.



No importan las nubes o las preocupaciones, porque vuestra luz, vuestra felicidad, os nace de dentro.



¿No es cierto? Y no podéis ni debéis evitar sentir un especial orgullo.



Mirad ahora a vuestro alrededor, a toda esta familia que os quiere.



Da gusto. Y todo fruto del amor.



De la entrega y de la llama.



De la ternura y del trabajo. Del cariño y de la paciencia. Y de la sobrenatural misericordia de Dios.



Todo comenzó con aquella primera mirada, de la que ya jamás habéis podido prescindir.



Con aquella atracción que poco a poco fue cimentándose en vuestro corazón.



Y digo corazón, en singular, porque vosotros sois un único corazón, una única comunión de vida, de amor. Sois un verdadero milagro de felicidad. Es decir, de fidelidad.



Una lealtad puesta a prueba durante el horario de vuestros días. Porque -aunque ahora no se quiera creer- el amor es sobre todo una constante lucha, y un desafío.



Porque cuesta ceder de nuestro egoísmo y entregarnos en cada momento, sin rodeos. El amor exige esfuerzo.



Cincuenta años. Cincuenta años donde os habéis ido enamorando con la madurez que da el alma, la rutina, las trastadas de Lidia y de los que no somos Lidia.



Cincuenta años que es como si acabaran de comenzar, tan jóvenes os sentís, tan llenos de determinación y gozo. Y os parece el tiempo casi una ficción. No es posible, no es posible que tanto milagro haya sucedido. Pero ahí los tenéis, a vuestro lado, mirándoos sin pestañear, o apartando de los ojos alguna que otra lágrima.



Es vuestra familia.



Es vuestra única, cierta y verdadera alegría.



Es lo que sembrasteis. Bueno, pues ya veis la pujanza y la felicidad de los frutos.



No todo ha sido color de rosa.



Ha habido circunstancias duras, avatares en los que parecía que ya no podíais más.



¿Lo más fácil? Rebelarse contra Dios y abandonar el camino. Dejarse llevar por la pereza, o por el brillo fugaz de una quimera. De cualquiera, da igual. Y rendirse a la tentación de turno. Pero el amor es tenaz si se sustenta en la esperanza y en la sinceridad mutua.



Os habéis apoyado el uno en el otro, a veces sin ganas, sin palabras casi.



Quizá sin entender del todo el sentido de la contrariedad o de la renuncia. Sin embargo es sobre esas renuncias y esas contrariedades sobre las que se sustenta la realidad de este día. Y su maravilla.



El amor, el amor… El amor es decir sí de nuevo (para toda la vida), el amor es la apasionada santidad de los sentidos, el amor es pasar el aspirador por la alfombra, el amor es un beso furtivo, el amor es la plena confianza en ti, Jaime o en ti, Amelia, el amor es pedir perdón cuando más nos cuesta, el amor es rezar juntos las caricias.



El amor es… vuestra presencia aquí



y vuestro ejemplo.



Cincuenta años de rutina, puede pensar alguno. ¡Bendita rutina! Así, tan infinita. Para mí la quisiera. Que Dios os bendiga. Y que aprendamos a querernos como os queréis vosotros.


_______________________________________________________________________________________























































































































¡¡¡ Que vivan los novios !!!


Si quieres hacer algún comentario, pulsa sobre la palabra comentario de aqui abajo:

3 comentarios:

  1. En mi vida vivi momentos de mucha emocion, pero nunca tantos y buenos momentos como los que vivimos en esta ocasion . QUE DIOS OS BENDIGA.Lucas Murube

    ResponderEliminar
  2. Creí que habia tenido momentos intensos en mi vida, momentos que creo que no se olvidaran con los años, pero siempre fueron fortuitos, ahora bien los que acontesieron el pasado 21 de Marzo de 2009 sobrepasan con crece a casi todos los que ´me refiero.Viví una explosión de sorpresas, ternura, elegancia, tesón ante adversidades, orgullo sano, dignidad, cansancio.... pero todo esto regado con muchísimo Amor, amor sobre todo era lo que mis sentidos pudieron captar amor y más amor. Gracias a Lidia e Ines por su complicidad y por su ímpetu, y para mas sorpresas me encuentro con este trabajo de mi primo David, que ha sabido recoger algunos de los momentos vividos. Tambien a mí mi TIO JAIME me dijo más de una vez "cuando seas padre comeras huevos" y de esta frase yo entendí muchas cosas pero todo llega. GRACIAS POR BUESTRAS LECCIONES. Todo esto lo llevare conmigo hasta el resto de mis días. Besos. Ana Mª

    ResponderEliminar
  3. Desde este humilde trocito de Internet quiero dar las gracias a mi Tía Amelia porque siempre ha sabido estar en todas sin hacer mas ruido que el necesario, echándome una mano hasta cuando yo no creía que me hacía falta y a mi Tío Jaime porque con su sola presencia me ha mostrado siempre el camino a seguir.
    Lo poco bueno que tengo se lo debo en gran parte a ellos y a su mezcla perfecta, mi prima Lidia.

    Os quiero.

    David.

    Posdata: Mamá no te enfades, ya te haré algo a ti.

    ResponderEliminar

Si quieres dejar algún comentario hazlo aqui:

Debajo del texto que escribas, en la ventanita Comentar como: pincha en el desplegable y pon anónimo si no quieres poner tu dirección de correo.

David.